Entonces programé todo para que este 27 y 28 estén reservados para este encuentro.
Hasta le pase la voz a una amiga del trabajo para que me acompañe. “Bacán, ¡vamos!” – Dijo – “pero…. ¿quién es Claudio Narea?”. ¿Qué cosa? Como no iba a conocer a Claudio. Bueno, quizás ustedes tampoco sepan quién es por nombre y es lógico hasta cierto punto. Pero si les hablo del grupo chileno “Los Prisioneros” quizás reparen en el guitarrista original, el que tocaba en los tres primeros albums (“La voz de los 80”, “Pateando piedras” y “La cultura de la basura”). Aquí en Perú no se ha conocido su obra fuera de Los Prisioneros lamentablemente.
Le comenté a Emilio, un amigo músico como yo, y también me hizo la misma pregunta (“Quien es Claudio Narea?”). Vaya, en un músico es imperdonable. En fin.
La cita era de 9 a 12 en la discoteca Nébula. Yo había considerado prudente llegar cerca de las 10. Si llegaba después de las 12 tendría que pagar entrada. Traté en vano de comunicarme con mi amiga pero no me respondía el celular. Así perdí valiosos minutos. Cuando me pude comunicar eran cerca de las 11 y mi amiga muy cordialmente me dijo que ya no iba. ¿Y qué le costaba avisar antes? Bueno, intente ir con otra amiga, pero como la cogí desprevenida me dijo que se iba a alistar. La intente esperar pero ya me estaban dando las 12 y nada, así que me fui nomas.
Llegue a las 12 con 7 minutos. “¡Ya me fregué, ahora tendré que pagar!” Sin embargo solo me revisaron al ingresar. Nunca había ido a esta discoteca. Estaban tocando pura música electrónica y no había ni señas del evento al que había ido. En eso veo un pequeño tumulto. ¡Y ahí estaba el buen Claudio! Sentado, con varios fans rodeándolo. En ese momento fue como si retrocediese en el tiempo y me veía a mi mismo comprando los cassettes de Los Prisioneros. Pero como era tan tarde cortaron la firma de autógrafos y fotos, sin que yo llegase a fotografiarme con él.
No habia como remediar el haber llegado tarde, pero tampoco me iba a dar por vencido: iba a conseguir el autógrafo y la foto a como dé lugar.
Cuando ya le estaban sacando del sector donde estaba, logre pasarle la voz. Entonces le pedí por favor que firmara la portada de un disco con algo de temor porque no era un disco suyo. Tampoco era su libro, pues no había tenido oportunidad de comprarlo. Le extendí la portada de “Ni por la razón ni por la fuerza” de Los Prisioneros. Con toda amabilidad Claudio firmó la portada y pregunto mi nombre para colocarlo junto a la firma. “Ok, Carlos Arias”, dijo. Le estreché la mano. Ni bien salió del sector en donde estaba ubicado lo seguí. Le invitaban copas de vino. Para librarlo un poco del acecho de los pocos fanáticos que estuvimos lo metieron al bar. Pude tomarle varias fotos, pero yo no estaba en ellas. Aun no había completado la misión que me llevo a ir a ese lugar.
Cuando salió del bar lo rodearon algunas chicas. Traté entonces que me tomaran la foto. Pero un tipo lo “secuestró” prácticamente y lo llevo a hablar de temas políticos. No quise interrumpirlo pues Claudio se mostraba interesado en la conversa. Luego volvió a librarse de la multitud y se fue al mismo rincón inicial. Ahí lo rodearon algunas chicas más. Aprovecho para tomar más fotos. Hasta que finalmente, en un descuido, logre abordarlo nuevamente. Pedí el favor a un pelucón que la hiciera de fotógrafo, a lo que accedió no sin antes lanzar la exclamación “pucha, yo cobro 20 dólares por foto”. Ya le pagaré algún día. Ja ja ja. La misión se había cumplido finalmente. Solo permanecí en Nébula cerca de 1 hora. Pero no estaba completa la satisfacción. Aun quedaba la Feria del Libro, a donde iba a acudir al día siguiente para comprar el libro y a presenciar la presentación del mismo.
Era 28 de Julio, Fiestas Patrias en nuestro país. Ahora me encuentro en la Feria Internacional del Libro en el vértice del Museo de la Nación. Mi misión es clara esta vez: comprar el libro de Claudio Narea y asistir a la presentación y posterior concierto. Me hubiera gustado asistir con más tiempo como para ver más libros pero llegue bastante tarde, como a las 7 y media. Encontré fácilmente el stand de Editorial Norma y adquirí un ejemplar. Luego di un paseo por ahí y finalmente pude conseguir una silla en el auditorio Ricardo Palma para la presentación.
El entrevistador, Marco Sifuentes arranca la presentación con la ingeniosa frase “estamos aquí en 28 de Julio, entrevistando a un chileno”, con lo que causó que el auditorio soltara algunas risas. Luego Claudio comenzó a responder las preguntas que Marco le hacía sobre el libro, para luego pasar a las preguntas del público. A destacar les relato que alguien le preguntó que si ha prometido no hablar más de su ex compañero y amigo Jorge Gonzales, ¿por qué seguía hablando de él en el libro? Hasta una chilena entre el público reforzó esa pregunta. Y el mas desubicado fue un señor que le recordó la eterna rivalidad con los chilenos y que podría hacer el para mitigar eso.
Terminada la presentación, Claudio fue ubicado en una mesa y firmó los libros que le alcanzaron. Una vez más me crucé con él, firmó mi libro y me indico que ingresara a la ruta que figuraba en el libro: http://www.mividacomoprisionero.cl, porque iba a encontrar fotos y canciones inéditas. Le estreché la mano y me despedí.
Tengo que confesar que quedé gratamente sorprendido durante el concierto de Claudio, que se hizo luego de la presentación. Lo digo porque no se basó únicamente en Los Prisioneros, es más, solo unos 4 temas fueron de ellos. El resto fueron temas de sus dos discos: “Claudio Narea” y “El largo camino al éxito”. Son temas sumamente rockeros, con una voz que Narea nunca lució dentro de Los Prisioneros.
Hubo claro, algunos hechos anecdóticos durante la presentación. Justo antes de comenzar, el bajo no sonaba, a lo que un nervioso Claudio trato de dialogar con el público. Otra cosa que ocurrió es que el bajista rompió la primera cuerda durante el concierto. Cosas como esta me hicieron recordar que lo mismo me ha pasado a mi cuando he tocado en vivo.
Así, después de haber cumplido con todo lo propuesto, me fui a casa satisfecho. Con el libro, al que aun no he podido terminar de leer por los estudios pero que se ve muy interesante. Y feliz por haber conocido y saludado a uno de los músicos que había admirado desde Los Prisioneros. Tal vez sea poco objetivo por el hecho de ser yo un músico aficionado, pero el haber estrechado la mano de alguien que desde mi pre adolescencia me pareció inalcanzable es una gran cosa. Antes de Claudio, yo había estrechado manos con Luis Alberto Spinetta luego de su único concierto en Lima en 2005, por una feliz casualidad.
Muchas gracias, Claudio. Que sigan los éxitos. Sigue rockeando!

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