viernes, 21 de agosto de 2009

Lo vi sin querer queriendo. Encuentro con Chespirito (26 de Julio de 2008)

Las cosas simples muchas veces son las que se quedan más fácilmente incrustadas en nuestra memoria, y cuando niños muchas de esas simplezas se quedan para siempre en nuestras mentes. En mi caso se quedaron grabados para siempre los dibujos de Los Beatles (que me hicieron fanático de esta banda) y los programas de Chespirito

Hablarles de Los Beatles o de Chespirito sería ilógico pues ya no hay más que se pueda decir sobre ambos íconos. Sin embargo si quisiera narrarles mi experiencia con el último de los mencionados.

Como muchos contemporáneos míos, pasé mi infancia viendo El Chavo del 8 y el Chapulín Colorado. Algo tienen de mágico esos episodios que aunque los veamos una y otra vez en diferentes versiones los seguimos viendo y disfrutando. Sé que incluso el elenco de ambas series vino a Perú. Era demasiado pequeño para asistir y mis padres no pudieron llevarme.

El año pasado (abril de 2008 para ser exactos), se anunció que más de 20 años después vendría nuevamente Chespirito. Pero esta vez no venía con el elenco de la serie (que hace muchos años ya no se graba) sino para presentar su obra “11 y 12”, misma que ya había presentado por varios años en México y otros países de Latinoamérica. Esta vez era el turno del Perú. Era la gira de despedida porque don Roberto, ya mayor, quería retirarse.

La obra se presentaría en el Auditorio del Colegio San Agustín, durante casi todo el mes de Julio. Además se firmarían autógrafos en los libros de Chespirito. Sin duda una buena táctica de marketing para garantizar también la venta de los libros.

Los precios eran variados y aunque el auditorio es pequeño y se vería bien desde atrás, se agotaron rápidamente las entradas más económicas, lo cual originó que tuviese que comprar la segunda entrada más cara.

Alcancé a comprar para la última función que se iba a realizar. Una vez dentro del Colegio San Agustín, y luego de formar una cola que se prolongaba a 2 cuadras de colegio, pronto debí formar otra cola similar para la compra de los libros. En este punto se produjo algo inverosímil al menos para mí: debíamos comprar los libros y dejar nuestro nombre para recogerlos a la hora del intermedio, ya con el autógrafo de Chespirito. ¿Era eso posible?

La obra comenzó con Florinda Meza (la popular Doña Florinda) hablando por teléfono. Luego fueron apareciendo los demás actores. Aparece Chespirito en escena y el teatro se volvió un mar de aplausos. ¡Por fin lo estaba viendo en persona! No puedo describir el hecho de ver a uno de mis ídolos a tan corta distancia. La obra prosiguió y llegamos al intermedio.

Ni bien salí debí formar una cola todavía más caótica que la anterior. En esta tercera cola tenía que acercarme con mi comprobante y recoger mi libro. Como… ¿que ya están todos firmados? ¿Y a qué hora hizo eso?

En resumen, jamás tuve a Chespirito en frente mío, ni le estreché la mano. Por consiguiente, nunca lo vi firmar el libro. Estoy casi seguro que alguien del equipo de producción se encargó de hacer esos “autógrafos” ya que no creo que al actor y escritor le hubiese dado el tiempo para firmar cientos de libros durante el desarrollo de la obra. Hay que tomar en cuenta que es una persona mayor.

Como sea, recogí mi libro y volví a sentarme para ver la segunda parte de la obra. Risas por doquier y luego el final. Luego de los aplausos el telón volvió a abrirse. Esta vez el elenco completo estaba ahí y Chespirito se animó a dirigir unas palabras al auditorio. Lamenté mucho no haber llevado mi cámara así que me limite a tomar fotos y videos con mi celular. Como comprenderán, las fotos no son de muy buena calidad.

Florinda Meza y Chespirito. Además, un sujeto que a ultimo momento alzo su brazo delante mio



Chespirito agradeciendo al publico la visita

Luego de concluida la función me marché a casa. Estaba contento, aunque el episodio del libro no me terminaba de convencer. En fin, era lo de menos. Lo más importante eran los recuerdos que me llevaba en la memoria.




Aun hoy sigo viendo a Chespirito por la televisión. Aunque sigan siendo las mismas repeticiones de siempre sigo viendo los programas. Estoy seguro que seguirá transmitiéndose y divirtiendo a muchas generaciones.

Como conclusión les comentaré que incluso en la actualidad, en un curso de la maestría que estoy llevando, con mi grupo de trabajo decidimos incluir en la introducción de una exposición una escena del Chavo para ejemplificar el benchmarking. ¿Suena descabellado verdad? A veces una escena simple y sencilla puede explicar mucho mejor cualquier tema. Hasta la siguiente historia absurda.

NOTA IMPORTANTE: Este post aparece publicado originalmente en el blog "HISTORIAS ABSURDAS" (http://historiasabsurdascap.blogspot.com/). Si estan leyendo desde el facebook, el video de la despedida de Chespirito no se ve desde ahi. Tendran que entrar al blog. Gracias.

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