sábado, 11 de julio de 2009

¿Vamos al dentista? No duele! (Centro Odontológico Americano, 1ra semana de Julio 2009)

Cuando niños siempre ha existido el temor a ir al dentista. Sin embargo la cosa no es tan terrible. Yo de niño fui por primera vez a los 10 años y no me dolió así que rápidamente me sacudí del temor. Sin embargo, conforme pasaron los años mis experiencias en el tema odontológico se fueron volviendo más dolorosas.

Hace poco más de un año debí ser sometido a una operación en la encía superior izquierda. La razón: un viejo mal de la adolescencia que provocaba que temporalmente se me hinchase la encía para luego “desinflarse” literalmente. Lógicamente, debí pasar primero por la clásica profilaxis y el “parchado” de las caries. La operación fue muy fastidiosa (y la sacada de puntos fue peor) pero resultó un éxito.

Este año decidí que me iba a hacer un blanqueamiento para eliminar las marcas de mis años fumadores y de cafetero compulsivo. Así que pasé por la profilaxis nuevamente (la cual esta vez fue más exhaustiva y costosa pese al seguro) y una pequeña curación. Estaba listo para el blanqueamiento.

Al respecto se me presentaron 3 opciones, cada una más cara que la anterior. La primera consistía en usar un gel durante 8 noches en casa. La segunda, en el método de la luz halógena, y el tercero con rayos laser, de lejos la más cara.

Dado el presupuesto y a que no quería pasarme 8 tormentosas noches, opté por el tratamiento de luz halógena. Este tratamiento se daba en dos sesiones de 1 hora cada una. “Bueno, el blanqueamiento con luz suena bien y es rápido” me dije.

Así, acudí muy optimista al dentista. Cuando llegué al parecer no se había tomado en cuenta que la consulta debía durar una hora completa pues habían programado al doctor otra consulta media hora después. Entonces tuvieron que derivar a ese paciente con otro médico. Tras hacerme las revisiones previas y ver que mis dientes estaban en perfecto estado, comenzó el tratamiento.

Al iniciar, me colocaron unos lentes naranja. Luego me colocaron un plástico azul en la boca, quedando mis dientes expuestos. Luego me colocaron un aparato separado escasamente a mis dientes y que despedía una luz azul. “Ah, que tranquilidad, me podría dormir así” me decía a mí mismo. Que inocente.

http://www.scoestetica.com/mediac/400_0/media/lore3.jpg

Al cabo de 20 minutos comencé a sentir algo raro. Como si un escalofrío me invadiese. Luego empecé a notar que mis dientes inferiores comenzaban a doler como si se me fuesen a caer. “Soy valiente” - me dije – “lo voy a soportar”. La valentía me duró 10 minutos

Cuando el doctor me preguntó si sentía alguna molestia yo no podía articular palabra alguna por los aparatos pero hice una seña indicando dolor. Me colocaron una pasta pero el dolor no cesaba. El tratamiento debió suspenderse. Se me había advertido que los dientes se quedan sensibles durante el tratamiento pero no pensé que el dolor era tan intenso. Se atribuyó eso a que hacía muy pocos días me había hecho la profilaxis periodontal y por eso mis dientes aun no se reponían del todo. Me han recetado que compre una pasta de dientes especial para la sensibilidad.

Los dientes se blanquearon un poco pero aun no es suficiente. Se me ha programado una nueva cita para la próxima semana y continuar con el tratamiento de luz halógena. Estoy pensando seriamente si debo continuar con esto. Como lo decía inicialmente yo no tenía problemas con ir al dentista, pero soy terriblemente alérgico al dolor. Y peor aún, si debo pagar para sentir dolor. Habrá que seguir el viejo adagio: “quien quiere celeste, que le cueste”. Hasta la siguiente historia absurda.

sábado, 4 de julio de 2009

She can fly..... (Malecon de la Reserva, en algun dia de Noviembre de 2008)

Si me arrojé al fin no fue por la pena que inicialmente me hizo subir,
sino porque ahí al borde del abismo fueron desde abajo
gradual y públicamente, gradual y públicamente...gradual,
destruidas todas las vías que aun me quedaban abiertas

Suicida de 16, Rafo Raez


Esta nota la tengo que iniciar haciendo un mea culpa porque, a pesar que no podía hacer nada, me convertí en uno de esos mirones chismosos que alimentaban el morbo por ver algo fuera de lo común. Como a estas alturas seguro están super confundidos y no saben de lo que hablo, voy a comentar los hechos tal cual los percibí yo.

Una noche de fin de semana necesitaba hacer algo para distraerme ya que, para variar, estaba tenso en la oficina. Así que llame a una de mis mejores amigas para una de esas charlas catárticas. Luego del consabido café decidimos dar una caminata por entre las calles de Miraflores. Yo seguía desahogando las penas y mi pobre amiga soportaba todo. Decidimos entonces que había que dar media vuelta y volver.

Al venir caminando por el malecón en dirección a Larcomar vimos una enorme multitud. “¿Qué habrá pasado?” dije. Luego vimos a los bomberos. ¿Un accidente? ¿Un incendio? Estábamos lejos. Nos acercamos a la baranda del malecón y estaba muy oscuro. No se distinguía nada. “Hay una chica que se quiere tirar” me dijo un tipo.

Yo jamás había visto algo así. Menos mi amiga. Pudimos ver una mancha negra y a alguien vestido de amarillo (presumiblemente un Serenazgo) que pretendía llegar a ella. Y el morbo nos ganó, contagiados por toda la gente que estaba ahí como si se tratara de un concierto.

Pasaba medio mundo. Los taxis paraban. Lo más insólito fue que salió una chica a pasear a su enorme perro y también se quedó ahí, conversando con nosotros. ¿Y la suicida? Nada, seguía ahí sentada. Y el serenazgo seguía en su misma posición, tal vez hablándole para que no se tirara.

La chica del perro al final dijo que ya estaba aburrida de esperar a que pasara algo así que simplemente se fue. Tal vez nosotros debimos hacer lo mismo, pero nada.

Llegó una señora que pasaba por ahí. Nos pregunto lo que pasaba y yo le respondí que una chica quería matarse. La señora se asustó, sin embargo permaneció unos minutos antes de retirarse. Ya llevábamos cerca de una hora en esa situación.

Finalmente, el serenazgo se pudo acercar más a la suicida. Ya estaba detrás de ella. Pensé entonces que ya todo se resolvería.

Lo que ocurrió después transcurrió para mí en cámara lenta: llegó una unidad móvil de Frecuencia Latina de la cual se bajó el reportero y el camarógrafo. Encendieron un reflector muy grande e iluminaron a la suicida. Ahora si pude verla. Pude ver como el serenazgo quiso alcanzarla. Pude ver como la chica se incorporó y trató de alejarse. Pude ver como dio un respiro. Pude ver como se arrojó al vacío y fue devorada por la oscuridad. El show se terminó.

La unidad móvil se fue tan rápido como llego. Los bomberos y los serenazgos enrumbaron la marcha hacia la Costa Verde, con la esperanza de encontrar el cuerpo. Y la muchedumbre se deshizo.

“¡Vamos por un trago!” le dije a mi amiga. Lo que pretendía ser una noche de catarsis al final no había resultado por este acontecimiento. Y me puse a pensar: ¿la chica se habría tirado igual de no haber existido la presión de las cámaras y la gente? ¿Había contribuido yo mismo a esa presión?

Nunca supe a ciencia cierta si esta chica había cumplido su cometido. Traté inútilmente de encontrar la noticia en los diarios al día siguiente. Por ahí alguien me dijo que vio la noticia en la televisión, pero que la chica no había muerto sino que quedó herida, aunque no estaba seguro. Espero que eso haya ocurrido así.

Ella pudo volar aunque sea por unos momentos. Pudo escapar de todo lo que la agobiaba. Pero como siempre ocurre, si no tienes los pies en la tierra la caída va a doler mucho. ¿Lo habrá tomado en cuenta?

Cuando menos lo esperes....la peritonitis. Clinica Stella Maris. 03.09.08

Estaba pasando por uno de mis mejores momentos. Finalmente estaba estudiando la academia FI de SAP. Me había decidido, tras posponerlo, a llevar la maestría. Hacía pocos meses me había reencontrado con mis amigos de adolescencia, y por si fuera poco volví a una de mis viejas pasiones: la música, y me reencontré con mi ex banda de la época escolar: los Vector 74. Incluso íbamos a tocar ya mismo en vivo en 2 fechas, el 4 y 5 de setiembre. Mi vida no podía estar más completa.

Pero cuando menos lo esperaba mi vida dio un giro inesperado. Sucede que estando en la clase de SAP comencé a sentir un fuerte dolor en la boca del estomago, al que atribuí a un cólico sufrido por el coffee break. Aguante todo el resto de la clase así. Me fui a casa volando y me prepare una manzanilla...y nada...

Dieron la 1 AM y el dolor no pasaba. Ya llevaba cerca de 5 horas aguantando eso así que sin más me fui a la Clínica Stella Maris a Emergencia. Era la primera vez que iba en calidad de paciente. Como no mostraba mayor impedimento para caminar, me tomaron los datos en pie y luego me mandaron a la camilla. Me sacaron sangre, tomaron una muestra de orina, me revisaron, me inyectaron algo, me pusieron suero...y luego de eso me dormí. A las 3 AM desperté y ya no sentía el dolor. Sin embargo el doctor me dio 1 día de descanso medico. "Parece una apendicitis en progreso", me dijo, "pero no te duele el apéndice". Con eso me dejaron salir de la clínica.

A las 9 am llame a la oficina para anunciar que tenía descanso medico. Trate de relajarme en casa y hasta me quede dormido viendo la tele. Cerca de las 1 PM desperté sobresaltado: el dolor había vuelto mucho más fuerte que antes y ahora si en el apéndice! Trate de ponerme en pie, pero no podía incorporarme. Salí como pude de mi cuarto tratando inútilmente de marcar el numero del doctor desde el celular. Los dedos no me respondían. Solo atine a salir como pude de la casa. Mi padre quería acompañarme y se tardaba mucho en vestirse. Yo salí hasta la reja dispuesto a tomar un taxi pero olvide la llave. Papa salió corriendo tras mío...y también olvido la llave!! Cuando pudo abrir, tomamos un taxi.

Esa ida en taxi la sentí eterna. Cada segundo sentía como que mi interior se deshacía. Cuando finalmente llegamos a la clínica caminé casi a duras penas. Esta vez en Emergencia ya ni me preguntaron nada: mi cara lo decía todo. "Vaya a la camilla, rápido!!", indicación que seguí al pie de la letra

Un médico me revisó, y tras hacerme un examen que consistió en poner mi rodilla a la altura del pecho con mi consabido grito de dolor, determino sabiamente “esto es apendicitis”. Que descubrimiento! Eso ya lo sabía desde el último dolor.

El dolor no me permitía moverme demasiado. Llamaron a mi padre para que fuera haciendo los trámites de internamiento, a la vez que me pidieron mi carnet de la EPS y mi DNI. A duras penas solo pude enviar 2 SMS: uno dirigido a los Vector (“Muchachos, no puedo tocar. Estoy en Stella Maris. Apendicitis”) y el otro para mi gran amiga Verónica (“Tengo apendicitis, estoy en Stella Maris”). Apenas termine de enviarlos, Emilio (uno de los Vector) me llamo. “Ni hablar. Quédate tranquilo nomas. No vamos a hacer el concierto sin ti”. Vero también llamo, pero yo ya casi no podía hablar.

Por alguna razón que no logro comprender, solo podía atenderme el mismo medico que me vio en la madrugada la primera vez que fui. Yo ya no aguantaba el dolor y así se lo hice saber al otro médico. “Le aplicaremos un analgésico para que no sienta el dolor”. Ya eran las 2:30 PM

El tiempo transcurría y fueron pasando varias personas: una enfermera que me hizo el riesgo quirúrgico y que me preguntaría “su edad, joven?”, otra enfermera que me desnudó totalmente y también preguntó “su edad, joven?”. Al final de esta lista vino un tipo con una cara muy seria y me preguntó una vez mas “su edad, señor”. Estaba perdiendo la calma. “Por qué diablos todos me preguntan la edad?” le di por toda respuesta. “Señor” - me increpó - “yo soy el anestesiólogo. Tengo que saber todo sobre Ud.”. Pero la siguiente pregunta si me saco de cuadro: “Ud. cree en Dios?”

Me subieron al cuarto. Mencioné que ya eran las 5 PM? A ese punto comencé a sentirme muy afiebrado. Ya estaba en la cama y seguían preparando el quirófano desde las 3 PM. Entonces comencé a pensar que quizás serian mis últimos momentos. Era lógico, yo jamás había sido operado de nada.

Finalmente, a las 6:30 PM me llevaron al quirófano. Ardía en fiebre. Solo veía hacia el techo mientras me llevaban y veía todas las luces pasar rápidamente, como en “ER sala de urgencias”. Mientras me llevaban solo pensaba en las cosas que iba a dejar inconclusas si llegaba a pasarme algo. “Mire, yo soy músico aficionado e iba a tocar el 4 de setiembre” le dije a una enfermera. “Pero no lo podrá hacer” me respondió. Luego de pasar por innumerables puertas pude ver finalmente las enormes luces del techo del quirófano.

Fui colocado en la mesa de operaciones. “Aquí me van a dormir, me pondrán la máscara y todo se volverá negro” pensé. Una de las enfermeras escribió mi nombre. “Así no se escribe” indiqué. Fue lo último que recuerdo.

Al parecer transcurrieron varias horas. Para mí fue como parpadear. Me encontré en un lugar sombrío, con varias camas. Traté de incorporarme. “NO SE MUEVA!” me dijo una robusta mujer desde un escritorio. Yo aun estaba semi atontado. En eso esta mujer llamo por teléfono y pronuncio una frase que hasta hoy me ha quedado grabada: “El paciente con el cuadro peritoidal acaba de volver en sí”. Qué cosa? Peritoidal? Volví en mí? Qué rayos pasó?

En eso vinieron 2 enfermeras más. Me pusieron en una cama. Intentaron que miccionara en un “papagayo” pero pese a que sentía la vejiga llena, era incapaz de expulsar líquido alguno. “Que hora es? Pregunte. “Las 11” me respondieron. Pasarme de una cama a otra fue complicado para mí pues apenas podía moverme, pero las enfermeras supieron trasladarme rápidamente. Subimos a mi habitación. Yo iba aun atontado y semi-inconsciente. Identifiqué a mis padres y a la Vero, que se había quedado acompañándolos no entendía por qué. Luego mi padre me contó lo que pasó.

Lo que había ocurrido es que al momento de entrar al quirófano los doctores detectaron que mi apéndice ya tenía un agujero. Para no dar más detalles asquerosos, había pasado a la peritonitis. La enfermera que salió para buscar a mis padres tuvo el tacto de un elefante en una vidriería: entro a la habitación y dirigiéndose a mis padres les soltó la lapidaria frase: “El doctor quiere hablar con un familiar”. Mi madre casi se desmaya. Mi padre, más sereno, accedió a ir con la enfermera.

“Señor, su hijo tuvo peritonitis. Lo limpiamos lo mejor que pudimos, pero hay riesgo de una segunda operación. Ah, por cierto, este es el apéndice de su hijo” dijo el doctor a mi papá. Mencioné algo acerca del elefante en la vidriería? Después de recibir la noticia mi madre comenzó a llorar. La Vero entonces decidió acompañarlos hasta que yo saliera. Mi padre acompañó a Vero a su casa. Era tardísimo. MI madre decidió quedarse a dormir en el sillón. Yo me moría de la sed, pero por indicación del médico no podía ingerir absolutamente nada, solido, líquido o gaseoso.

A la mañana siguiente me desperté abruptamente con unos rezos. La clínica tenía por costumbre transmitir a través de los altavoces de los cuartos el Santo Rosario. El médico entra a las 9 AM y me salió con la desfachatada frase: “Oye, tú ya viniste con peritonitis verdad?”. ¡Que tal desatino! ¿Cómo se le ocurre? Por supuesto, respondí que no. El médico no era nada delicado. Me quito parte del vendaje y fue entonces que vi mi realidad: tenía dos tiras de jebe a cada lado de mí estomago, los famosos “drenes”. Luego de inspeccionar y limpiar, el doctor hizo que dos enfermeras me pusieran en pie. Nunca, nunca me había costado tanto esfuerzo incorporarme pues el dolor era insoportable. Lo que más lamenté de todo es que mi padre pasara su cumpleaños al lado de mi cama en esa difícil situación. ¡Discúlpame, papá!

Bueno, dar los detalles escabrosos de mi tratamiento y recuperación (lo que significó para mi 1 semana internado y otras dos en casa) estaría demás pues me alcanzaría para escribir un libro. Pero si quiero recalcar que fue una de las peores y mejores etapas de mi vida al mismo tiempo. ¿Que como es eso? Si bien es cierto terminé muy maltrecho y adolorido vamos a hacer un balance rápido:

1.- Nunca le tome la debida importancia a la salud. Seguro pensaba que era una especie de Superman y que jamás me pasaría nada tan joven al menos. Ahora tengo esto siempre presente

2.- El año anterior a estos hechos iba a hacer la maestría, lo cual hubiera significado que el viaje lo iba a hacer en setiembre de 2008, justo cuando me pasó esto. No hubiese podido viajar y por consiguiente iba a retrasar los estudios. Fue afortunado que el 2007 no pudiese llevarlo a cabo.

3.- Descansé como nunca. Fue casi como unas vacaciones al final. Estaba feliz viendo solo tele o películas. Y no desconté ni sueldo ni vacaciones.

Pero lo más importante de todo, ver como hay mucha gente que me quiere. Esto es algo en lo que nunca había reparado. Durante mi internamiento fue a verme mucha gente, familiares, amigos, mis hermanos de Vector 74, incluso un enorme grupo de la oficina. Horas antes mis compañeros de oficina se organizaron y me habían hecho llegar un arreglo floral con una tarjeta firmada, además de mis amigos del trabajo, por el mismísimo Director de TI. ¡No saben lo reconfortado que me sentí con ese gran gesto, gracias amigos!

Por eso, esta nota escrita aquí está dedicada a todos los amigos y familiares que estuvieron conmigo en ese momento tan difícil. No podré nunca terminar de agradecerles por todo ese cariño

NOTA: La razón por la que esta vez no incluyo ninguna foto es sencilla: no permití que nadie me sacara una sola foto en semejante estado. Lo siento. Hasta la siguiente nota.

La experiencia de correr a las 7 AM (y sin desayunar....). Lima 42K. 31.05.2009

Despues de correr 10 KM para THE HUMAN RACE 10k de NIKE el 31/08/2008. (48 horas antes de ser operado de urgencia por peritonitis aguda)


Llevo algunos años de participar en las maratones que organizan algunas firmas deportivas. Comencé en el 2006 y siempre he disfrutado del espectaculo (animadores, bandas de rock, y el cariño de algunas personas que animan a seguir). Pero esta vez tuve un cierto temor infundado: el año pasado, solo 2 dias despues de participar en The Human Race 10k tuve fuertes dolores en la boca del estomago, lo que al correr de las horas se tradujo en apendicitis y rapidamente se transformó en peritonitis. Este hecho me mantuvo alejado de todas mis actividades por cerca de 1 mes (academia FI de SAP incluida). Y no volvi a correr despues de esto.

Para cuando empezó a salir la publicidad de Lima 42K lo dude un poco por la experiencia del año anterior, pero venci el temor y me lance a inscribirme. Para entonces no se sabia ni la hora ni la ruta que se seguiria. Luego salio la hora y el recorrido temidos: 7 AM desde el Pentagonito. 7 AM!!!! Oh, por Dios!!!

El horario demasiado vespertino para mi gusto aniquilaba tambien toda posibilidad de salir el sabado por la noche. Yo no soy ningun atleta. Valdria la pena sacrificarse tanto por una aficion? Respuesta: SI, porque ya habia pagado, caballero nomas.



24 horas antes recogi el polo, el chip, el numero y la bolsa donde debia de guardar mis "defectos" personales. Y el color? Amarillo y con un tremendo logo de Nokia, mas grande que el de Adidas. Lo bueno es que habia algunas actividades extra, en las que incluso gane una gorra, un Powerade y una bolsa deportiva. Tambien pesque algo de merchandising de Nokia


Aqui estoy jugando. Queria pasar el 100%. Menos mal que llegue al 143% asi que me dieron una bolsa deportiva, una gorra y una botella de Powerade.


Llego el dia y la hora. Hacia mucho frio. No habia comido absolutamente nada e intentaba calentar con el ejercicio. Solo llevaba mi iPod y mi botella de Powerade. Y ARRANCAMOS!!!


Me ubican ahi? Estoy recontra visible!! jajaja



Debido a la alta concurrencia, uno pasa por la alfombra de inicio cerca de 2 minutos despues del inicio oficial de la carrera. Eso es algo que no entendia una señora que estaba detras mio, que me gritaba "avance, avance", cuando nadie avanzaba delante mio a la velocidad deseada. Como detesto discutir con las tias, opte por moverme a un costado y asi molestaria a otra persona, lo cual efectivamente sucedio.

Por supuesto, no faltan las "gacelas", aquellas chicas que piensan que hay que arrancar en las maratones a mil por hora y se lanzaban con un "permiso!" o simplemente empujando. Paciencia....ya se iran y luego las pasaré con roche..jejeje.

Al poco tiempo oi los acordes de "Born to be wild". La banda de rock estaba ubicada arriba en el puente donde yo estaba pasando en ese momento. Eso me lleno de mucho entusiasmo. Es mas, me veia a mi mismo haciendo eso algun dia.

Los 2 primeros kilometros ni los senti, pero ya llegando al tercero ocurrio algo por demás reprochable: a nuestro benemérito ejercito peruano no se le ocurrio mejor forma de demostrar sus condiciones atleticas que irrumpir entre los corredores, lanzando sus clasicas arengas. Solo ellos ocupaban toda la pista de la San Borja Sur, lo cual obligaba a los corredores a amontonarse en la vereda. Eso nos restaba tiempo.

Y seguia corriendo, y seguia muriendome de hambre!!! Maldicion, recien voy en 4 Km!! A que hora acaba esto? TENGO HAMBRE!!

Una de las bandas de rock


Otra banda de rock nos anima! Ya vamos rumbo a los 7 KM. Ya veo de nuevo el Pentagonito. Sigo de largo. Y comienzo a ver las primeras caidas: una chica cae cerca a mi, muerta de cansancio. La ayudan a levantar. Luego de dar la vuelta se cae otra chica. Una banda compuesta por percusionistas nos alienta, mientras la chica lider de la agrupacion nos grita que sigamos adelante.

Sigo avanzando. la gente ya solo camina y es aqui donde aumento considerablemente la velocidad, animado por las canciones de Red Hot Chilli Peppers que sonaban en el iPod. Adelanto a todos...incluidas las "gacelas" antes mencionadas y a la tia apurada que me molestaba al inicio de la maraton. Ya veo la meta!! A los compases de "Flash of the Blade" de Iron Maiden (desde el iPod, claro) crucé la alfombra!!

Corri unos segundos mas y luego me saque el chip de la zapatilla. Luego me ubique en la cola para recoger la medalla. Y finalmente!! el desayuno!!! Mandarinas, platanos, manzanas, un sandwich integral de jamon y queso y un Powerade me devolvieron a la vida.

Estaba muerto de cansancio. Como ya han podido notar, esas tempranas horas impedian que alguien pudiera ir a verme asi que tenia que pedir por favor que me tomaran algunas fotos. Me quede un rato viendo como llegaban los demas.

Luego de correr, y ya con mi "equipaje en la mano".


Algo digno de admiracion: un señor corrió descalzo y sin polo toda la maraton. Es un clásico! Tambien habia corrido en las de Nike en la misma situacion. Los organizadores le otorgaron la medalla igualmente como si hubiera estado inscrito oficialmente. Aplaudo ardientemente!


Esta es para que me crean.....jajajaj


Luego de la experiencia me alejé de ahi. Tome mi taxi y me fui a casa a darme un baño y dormir todo el dia. No importaba que tuviera que leer para la maestria, estaba muy cansado.

Sin embargo...varias horas mas tarde me picó el bicho de la infancia y me fui ese mismo dia a Vocé al concierto del Capitan Memo....esa historia ya la conté

El regreso de los robots!! Mi casual encuentro con el Capitan Memo

Desde hacia tiempo había escuchado que venía Memo Aguirre, más conocido como “el Capitán Memo”. Me parecía excelente! Pero, y quien es este tío? Será acaso un cantante de reggaeton que pretende emular a “El General”? No, nada que ver. Se trata del músico que le puso voz a la mayoría de dibujos animados (japoneses y americanos) de los años 80. Como no recordar al clásico “Festival de los Robots” cuando una alegre voz cantaba “Robot, eres formidable. Robot, siempre luchas por amor” mientras salían imágenes de “El vengador”, “El galáctico” y “El gladiador", o a “He Man” con el estribillo “el universo ya está protegido, por el poder de Grayskull…” sencillamente entrañable.

Yo había resuelto no ir al concierto, porque era el domingo 31 de mayo por la noche, y yo iba a participar en Lima 42k (algo sobre lo cual ya escribiré). No iba a tener cuerpo para nada luego de eso. Sin embargo me encontré por el Messenger con mi amiga Veronica, que no tenía idea quien era el Capitan Memo, sin embargo unos amigos suyos irían. Asi que como íbamos a ser un grupo, me decidí a ir. Salí a un Plaza Vea y conseguí mi entrada en pocos minutos.

Ubique a Veronica y formamos la enorme cola. Yo pensé que no iria mucha gente por ser domingo por la noche pero subestimé el poder de convocatoria. Ni siquiera pude estar abajo sino que me enviaron al segundo piso. Ahí la gente no me dejaba ver bien asi que tuve que ubicarme lo mejor posible.



El concierto comenzó una hora más tarde de lo programado pero fue alucinante cuando se apagaron las luces. Cuando vi en la pantalla a Mazinger Z, Afrodita A y al Vengador juntos retrocedí hasta los 6 años. Luego apareció Memo y con una fuerza única interpretó el tema principal del Festival de los Robots. De ahí se vino “Angel, la niña de las flores”. La sorpresa de la noche fue cuando Memo presentó a su esposa Sandra, la cual canto el tema de la Abeja Maya, Marco y Candy.



Yo seguía teniendo 6 años…y escuche el tema de El Vengador, El Galactico, el Gladiador, el rey Arturo, la Pequeña Lulu, luego He-Man, y un sinfín de temas, hasta el olvidado himno de “Fabulas del verde bosque” en el cual todos sacamos nuestros celulares y los usamos como velas mientras cantábamos a voz en cuello. Y yo seguía teniendo 6 años…..hasta que volví rápidamente a mi edad al sentir el olor a troncho. Vaya forma de acabar con la magia!!

Acabo el concierto con la esperadísima “Capitán Futuro” y luego de despedirse del público la gente no dejaba bajar al Capitán Memo del escenario. Tome algunas fotos con mi infaltable cámara y me dispuse a bajar la escalera. Con las piernas aun adoloridas por la maratón, baje lentamente. Una vez abajo fue imposible encontrar a alguien del grupo de amigos de la Vero. Y como la gente salía en mancha la prudencia indicaba coger el taxi lo más pronto posible.



Fue excelente escaparme de la rutina y volver a la época más feliz de mi vida, y recordando los dibujos que habían acompañado mi niñez. Una época que crei que no volveria jamás pero que durante la hora y media que duró el concierto pude volver a vivir.

PD. Hey, Daniel Lira. Me parece o estabas a mi costado en el concierto, en una esquina con un trago? Si eras tú, tío, estas gordo!! jajaja